Comer y beber
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Masticar y tragar con la boca cerrada. La respiración, en circunstancias normales, debe hacerse a través de la nariz ya que, en caso contrario, cuando coincide el momento de la inspiración a través de la boca con la toma de alimentos, se favorece el paso directo de parte de este contenido hacia la tráquea, lo que puede producir una aspiración de contenido sólido o líquido hacia la vía aérea inferior.

 

Es aconsejable que la deglución se haga con la boca cerrada. La deglución es un acto sincronizado por el sistema nervioso para inhibir o evitar la inspiración. Cuando el alimento choca con la parte posterior del velo del paladar, la epiglotis provoca el cierre de la laringe y se ocluye la cavidad nasal posterior, con lo que el alimento no puede deslizarse hacia la tráquea ni ascender hacia las fosas nasales.

 

Beber y comer en posición de sentado o de pie. Para favorecer el cierre de la laringe y la oclusión de la cavidad nasal adecuadas en el momento de la deglución, es importante que durante la ingesta la persona esté sentada o de pie y que mastique con la boca cerrada. La posición erecta ayuda a que el bolo alimenticio baje con más facilidad por la faringe y se deslice sin dificultad por el esófago mediante la gravedad.

 

Cuando la persona no pueda estar sentada o de pie, se recomienda ingerir alimentos de consistencia semisólida como tortillas, cremas espesas, etc. Se deben evitar alimentos de consistencia dura o muy líquidos: los primeros, porque necesitan más tiempo de masticación e insalivación, lo que facilita la coincidencia con las inspiraciones; los segundos, porque, ingeridos en la posición de decúbito, tienden rápidamente a colocarse, por acción de la gravedad, en la parte posterior de la boca, de modo que pueden pasar a la vía respiratoria inferior. Estas precauciones se deben extremar en niños y en personas mayores con alteraciones cognitivas.

 

  Mantener las mucosas hidratadas. La ingesta de una cantidad suficiente de líquidos favorece que la persona mantenga las mucosas hidratadas y que sus secreciones sean fluidas. Algunas situaciones, como respirar por la boca o durante largo tiempo en espacios ventilados por circuitos cerrados, pueden provocar sequedad de las mucosas. Es aconsejable tragar pequeñas cantidades de líquido para mantener húmedas la mucosa de la boca y la faringe.

Alimentación saludable: recomendaciones 

 

 

Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Comer y beber

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Moverse y mantener una postura corporal correcta
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Realizar actividad física. La actividad física conlleva un entrenamiento muscular que aumenta la fuerza, la resistencia y la elasticidad de los músculos, a la vez que amplía el volumen de la respiración, con lo que disminuye el número de respiraciones por minuto y, en general, mejora la actividad respiratoria y la capacidad vital, y promueve una ventilación adecuada. Otro efecto importante de la actividad física sobre el aparato cardiovascular es el aumento de la irrigación sanguínea, tanto cardiaca ‒vasos encargados de irrigar al propio corazón‒ como de la mayoría de los músculos, órganos y tejidos. A la vez, mantiene la elasticidad arterial, que es uno de los factores que facilitan la circulación sanguínea.

 

La actividad física también incrementa la capacidad pulmonar (capacidad vital y máxima capacidad respiratoria) y el desarrollo de la musculatura respiratoria. Además, la actividad incrementa la cantidad de glóbulos rojos y, por tanto, de hemoglobina. Esta proteína es la responsable de captar el oxígeno de los alvéolos y de su transporte hasta los tejidos, del intercambio de CO2 y de su expulsión en el saco alveolar. De esta manera, mejora la respiración

 

 

 
 

Mantener un correcto alineamiento corporal. La postura que más favorece la ventilación pulmonar es la bipedestación, mientras que otras posturas pueden comprometer la expansión pulmonar y, por tanto, la ventilación. Las posiciones como el decúbito prono (boca abajo), o los alineamientos incorrectos debidos a escoliosis o a la falta de fuerza para mantener el torso erguido cuando se está sentado, dificultan la expansión torácica y comprometen la ventilación de ciertas zonas pulmonares. En estos casos es recomendable realizar con cierta frecuencia inspiraciones profundas, promover el bostezo y la tos forzada para extender la ventilación a todo el tejido pulmonar.  

Consejo de salud para una higiene postural correcta



Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

Moverse y mantener una postura corporal correcta

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Reposar y dormir
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Respirar bien para dormir mejor. Un estado funcional respiratorio insuficiente dificulta la inducción del sueño y la calidad del mismo. Ante una disnea, la persona tiene que colocarse en una posición que le permita una buena expansión torácica, lo que puede conllevar, en casos extremos, dormir sentado. A la ansiedad con que se viven generalmente las disfunciones respiratorias importantes, hay que sumar el factor coadyuvante del mal dormir. La hipoxemia (disminución del oxígeno en sangre) produce una excitación del sistema nervioso y dificulta la conciliación del sueño. Por el contrario, un aumento de la cantidad de CO2 en sangre tiene efectos narcóticos y produce somnolencia en horas diurnas. Procurar estímulos a la persona afectada contribuirá a prevenir el coma por excesiva cantidad de CO2 en sangre.

 

Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Reposar y dormir

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Evitar estreñimiento. El momento de la expulsión de las heces se acompaña de la realización de una inspiración profunda, cierre de la glotis, contención de la espiración y contracción muscular de la pared abdominal. En caso de estreñimiento, para favorecer la expulsión de las heces duras es preciso aumentar la presión abdominal, lo que requiere hacer más fuerza y, por consiguiente, contener durante más tiempo la respiración. Se recomienda que las personas con dificultades respiratorias procuren ablandar la consistencia de las heces manteniendo una dieta rica en fibra y líquidos.

 

Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

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Evitar peligros y prevenir riesgos
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Respirar en atmósferas limpias. Los niveles de contaminación atmosférica se expresan en concentraciones de contaminantes. La Red de Control y Vigilancia de la Contaminación Atmosférica realiza el seguimiento de elementos como el dióxido de azufre, los óxidos de nitrógeno, el monóxido de carbono, el ozono y las partículas en suspensión, y también de contaminantes como el plomo o los compuestos orgánicos volátiles.

 

El dióxido de azufre causa problemas respiratorios. En exposiciones cortas, con concentraciones a partir de 250 µg/m³, afecta el sistema respiratorio de los niños, y a partir de 500 µg/m³, el de la población general.

El monóxido de carbono (CO) reacciona con la hemoglobina de la sangre y desplaza el oxígeno, con lo que reduce la capacidad de la sangre para oxigenar las células y tejidos del cuerpo. El monóxido de carbono puede ser particularmente peligroso para personas con problemas de corazón o circulatorios, o con problemas respiratorios. Se pueden producir graves intoxicaciones, incluso mortales, en locales mal ventilados donde se produzca una combustión incompleta en estufas, calderas en mal estado, braseros, etc.

Las partículas en suspensión y determinados tóxicos, como el plomo, generan irritación en las vías respiratorias, fundamentalmente en la nariz y la garganta, daños en los pulmones, bronquitis y empeoramiento de afecciones pulmonares.

En los procesos industriales, sobre todo químicos y petroquímicos, y también en aquéllos en los que se utilizan disolventes orgánicos, se emiten compuestos orgánicos volátiles. Algunos de ellos no parecen causar ningún daño, pero otros, como los hidrocarburos aromáticos policíclicos, el benceno, etc., en concentraciones especialmente altas, afectan el sistema respiratorio, pueden provocar cáncer y ser teratógenos (con capacidad para producir anomalías en el feto) y mutágenos (con capacidad para producir alteraciones genéticas hereditarias). 

 

 Evitar atmósferas con humo. El tabaco es el primer causante de enfermedades respiratorias, desde el cáncer de pulmón hasta enfermedades obstructivas, que son provocadas por componentes como la nicotina, los alcaloides y el amoniaco. Hoy ya se sabe que el tabaco no sólo afecta a los fumadores activos, sino también a los que comparten con ellos los espacios cerrados (fumadores pasivos). El humo del tabaco paraliza el movimiento ciliar de las células que recubren la mucosa de la vía respiratoria inferior (bronquios); como consecuencia, se produce una acumulación de moco, que da lugar a la típica tos del fumador.  

 

 Prevenir el contagio de enfermedades respiratorias. Muchas enfermedades infecciosas se transmiten a través del aire, por aerosoles de microgotas procedentes de las secreciones respiratorias que se desprenden al hablar o con la tos y el estornudo. Para evitar el contagio de las propias infecciones a los demás, es adecuado ocluir parcialmente la boca durante la tos o el estornudo. También se recomienda evitar el hacinamiento.

 

 Relajarse respirando. Tomar conciencia de cómo respiramos puede tener efectos beneficiosos o saludables. La falta de control sobre algunas situaciones en las que la persona siente ansiedad y angustia puede ser paliada mediante técnicas de dominio de la frecuencia respiratoria que ayudan a controlar las emociones negativas. Muchas técnicas de relajación, consciencia corporal o meditación se basan en tomar conciencia de la propia respiración.


Otros métodos, como la aromatoterapia, que consiste en la aplicación de aceites o esencias aromáticas, también tienen el propósito de lograr un efecto en el humor y la salud de la persona. 

 

 Favorecer la circulación sanguínea. Como ya se ha mencionado, el transporte de los gases a través del circuito sanguíneo es una fase fundamental de la respiración. Algunas ropas, zapatos o complementos pueden llegar a dificultar la irrigación sanguínea adecuada en algunas partes del cuerpo. Este fenómeno también se puede desencadenar en personas que, por falta de sensibilidad o imposibilidad de movimiento, puedan llegar a poner en riesgo ciertas partes del cuerpo sobre las que se apoyan. Favorecer la circulación evitando compresiones beneficia la respiración de las células y, como consecuencia, el buen estado de la piel y de los tejidos. 

 

Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

Evitar peligros y prevenir riesgos

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Comunicarse e interactuar socialmente
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Respirar bien ayuda a relacionarse. Normalmente, no somos conscientes de las repercusiones del buen funcionamiento de las funciones fisiológicas como la respiración. Las personas con una importante dificultad respiratoria tienen problemas para comunicarse y expresarse libremente. La insuficiencia respiratoria también conlleva intolerancia a la actividad, lo que puede derivar en una reducción de la interacción con los demás. En estas circunstancias, para que la persona no se sienta aislada e incomunicada, los cuidadores deberán velar por promocionar las interacciones con los demás y los estímulos adecuados y necesarios.

 

Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Comunicarse e interactuar socialmente

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Trabajar y divertirse
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Adoptar medidas preventivas. En el caso de trabajos con exposición a tóxicos o a materiales biológicos que pueden ser inhalados, será necesario tomar medidas específicas adaptadas a cada tóxico, bien sean mascarillas especiales, ventilación intensiva de la zona de trabajo, utilización de agua para evitar la difusión aérea de las partículas en suspensión, etc.

 

Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

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Tópicos y conductas erróneas
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El frío no produce infecciones respiratorias. En nuestra cultura, se encuentra muy extendida la creencia popular que asocia causalmente el frío, los cambios de temperatura y la humedad con diferentes sintomatologías descritas como faringitis, catarros y resfriados. Una persona con estos síntomas rápidamente los atribuye a un momento previo en que ha sentido frío. Así, son habituales expresiones como “estuve en una corriente de aire”, “lo que bebí estaba muy frío”, “pasé frío”. El origen de esta asociación se puede encontrar en la herencia del saber popular.

 

Otras teorías también explican la asociación frío-resfriado por la constricción vascular de la garganta provocada por las bajas temperaturas. Según estas teorías, la vasoconstricción inducida por el frío conlleva una disminución de inmunoglobulinas y leucocitos, lo que a su vez provoca una disminución de las defensas del organismo ante gérmenes patógenos. Sin embargo, esta explicación no puede ser demostrada científicamente.

 

Estudios realizados en voluntarios sanos han revelado que la exposición al frío no conlleva un incremento de la tasa de catarros nasales producidos por rinovirus. En las personas, como seres termoestables, no se puede explicar una disminución del caudal sanguíneo de la faringe o de otra parte interna del cuerpo por un descenso de unos grados de la temperatura ambiental.

 

Sin embargo, otros estudios han demostrado que el resfriado común, muy contagioso, a menudo se transmite a través de las gotitas que una persona infectada lanza al aire cuando tose o estornuda, que después son inhaladas por otra persona. Los resfriados también se pueden transmitir por contacto entre las manos. La persona infectada, cuando se limpia la nariz, se contamina las manos de gérmenes y, al tocar objetos, los convierte en vehículo transmisor. El aumento de la incidencia de resfriados durante las estaciones frías se atribuye al hecho de que las personas permanecen más tiempo cerca de otras en sitios cerrados. Por otro lado, los ambientes con escasa humedad (con aire acondicionado) secan las fosas nasales, que por este motivo se vuelven más vulnerables a la infección de los virus que se desarrollan en este tipo de atmósferas. Parece que el contagio de estas infecciones está más relacionado con prácticas de higiene como el lavado de manos, y con respirar en ambientes con bajo nivel de humedad. Esta creencia sobre el frío lleva a evitar determinadas acciones, como andar descalzo, mantener la ropa húmeda en ciertas partes del cuerpo, llevar el pelo mojado, dormir destapado y, sobre todo, no taparse o no abrigarse el abdomen, colocarse en corrientes de aire, tomar bebidas frías y respirar aire frío. Todas estas medidas, más allá de favorecer el confort, no evitan las infecciones respiratorias.

 

 

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Descripción
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Las células del cuerpo humano, como las de los demás seres vivos, necesitan recibir oxigeno y eliminar dióxido de carbono. Este intercambio, fundamental para la vida, se produce a través de la respiración. Todas las acciones, como la inspiración y la espiración, implicadas en el intercambio de oxígeno y de anhídrido carbónico, y en el transporte a través del circuito sanguíneo para llegar a las células, son esenciales para el mantenimiento del equilibrio corporal, el bienestar y la salud.

 

Aunque, en un primer momento, el respirar se considera un acto puramente fisiológico, se debe entender como una acción que puede contribuir al manejo de emociones, ayudar a la relajación, aliviar el dolor físico e incluso favorecer la meditación trascendental.

 

Por todo esto, la respiración, más concretamente, las acciones de inspirar y espirar, van a considerarse, en parte, como acciones voluntarias que una persona hace tanto para mejorar o mantener en buen estado su función respiratoria como para manejar emociones en interacción con su entorno. La expresión acciones voluntarias se refiere tanto a las que se realizan de manera consciente como a aquéllas que se llevan a cabo de manera automática y que han sido moduladas por el aprendizaje, pero que finalmente pueden ser controladas por la voluntad.

 

Para llevar a cabo estas acciones voluntarias, es necesario que la persona sea capaz de favorecer la mecánica de inspiración y espiración, tome conciencia para elegir los ambientes con buena calidad de aire y evite acciones que interfieran el transporte de los gases por el circuito sanguíneo. También se requiere capacidad para controlar los estímulos externos e internos, de manera que, ante situaciones percibidas como amenazantes, la persona no sufra desvanecimientos y tenga la habilidad suficiente para controlar la inspiración.

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Capacidades biofisiológicas y psicológicas
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El acto de respirar es un conjunto de fases simultáneas, que se pueden representar como un circuito de ida y vuelta, que comprende la ventilación (inspiración y espiración) para captar el oxigeno (O2) y expulsar el dióxido de carbono (CO2), la difusión de gases (O2 y CO2) a nivel alveolar, el transporte de gases a través de la circulación sanguínea, la difusión de gases a nivel celular y la respiración celular. De todas estas fases que comprende la respiración, puede elegirse la ventilación, ya que las acciones de inspirar y espirar pueden ser modificadas, en parte, cuando la persona está consciente.

 

El acto de inspirar y espirar comprende la captación de aire atmosférico hacia los pulmones y la expulsión del aire alojado en el alvéolo. El movimiento del aire hacia dentro y hacia fuera de los pulmones se produce por la diferencia de presión entre el aire atmosférico y el alveolar. En la inspiración, la expansión del tórax, producida por la contracción del diafragma, va acompañada de una disminución de la presión intraalveolar, que da lugar a la entrada de aire en los pulmones. Por otro lado, en la espiración, la relajación del diafragma permite el retroceso elástico de los pulmones, de manera que el aire sale de éstos hacia el exterior. Todo esto sucede en la respiración normal tranquila o eupnea; sin embargo, cuando se precisa una mayor demanda de oxígeno, los flujos de aire deben ser más rápidos. Para ello entran en juego otros músculos inspiratorios y espiatorios.

Sistema respiratorio / funciones del sistema 

 

En las acciones de inspirar y espirar se pueden diferenciar dos niveles: uno de tipo automático e involuntario, y otro consciente y voluntario.

La inspiración automática se origina en el centro respiratorio, localizado en el tronco encefálico, más concretamente en el bulbo raquídeo. El centro respiratorio controla el ritmo inspiratorio y estimula los músculos inspiratorios (el diagragma es el músculo principal en la inspiración). La contracción del diafragma hace iniciar una inspiración normal no forzada, tranquila. El centro inspiratorio está controlado por otros centros situados en el cerebro cuya función es limitar el tiempo y la profundidad de la inspiración (centro neumotáxico y centro apnéustico).

La inspiración se inicia cuando el aire atmosférico es inhalado a través de la nariz, donde se humedece y se filtran las partículas extrañas en suspensión, aunque el aire también puede ser inhalado por la boca, en caso de que la cavidad nasal esté obstruida parcial o totalmente. El aire atraviesa la faringe, tracto común de paso para el aire y los alimentos, y sigue la vía respiratoria a través de la laringe, la tráquea, el árbol bronquial y los alvéolos, donde se produce el intercambio de gases (difusión de gases).

La espiración se lleva a cabo a continuación de la inspiración. Después de la inspiración, se invierte el gradiente de presión (que es mayor en el espacio alveolar que en el atmosférico), se relajan los músculos inspiratorios, de manera que el tórax y los pulmones recuperan su volumen y favorecen la expulsión del aire alveolar al exterior, y ocurre la espiración. Normalmente, la espiración se considera un movimiento pasivo permitido por la relajación de los músculos inspiratorios.

Tanto la frecuencia como la profundidad inspiratoria están reguladas por mecanismos de tipo fisicoquímico. Las presiones de gases y el pH arterial influyen en la regulación del ritmo, la frecuencia y la profundidad de la inspiración. El centro cerebral que regula la frecuencia respiratoria es informado de los cambios de pO2 (oxígeno), pCO2 (anhídrido carbónico) y pH de la sangre arterial, a través de los quimioreceptores. Los aumentos, aunque sean pequeños, de pCO2 estimulan los quimioreceptores periféricos, situados en la carótida y la aorta, de manera que dan lugar a respiraciones rápidas y a un aumento del volumen de aire movido por minuto. Sin embargo, el descenso de pCO2 produce efectos opuestos, ya que se inhiben los quimioreceptores periféricos y centrales, lo que, a su vez, da lugar a la inhibición del área que regula la frecuencia respiratoria. Un cierto descenso del pH arterial tiene un efecto estimulante sobre los quimioreceptores de los cuerpos carotídeos y aórticos, lo que produce un aumento de la frecuencia respiratoria.

La inspiración también se ve afectada por el sistema límbico, que es la parte cerebral que gestiona las respuestas fisiológicas a las emociones. Ante estados de ánimo como la tristeza, la alegría, el enojo o el miedo, se producen cambios en la inspiración. Las emociones que más afectan al ritmo y a la profundidad de la respiración son la ira, el miedo y la angustia, ya que aumentan la activación del centro respiratorio y provocan inspiraciones con mayor frecuencia y profundidad.

El proceso de inspiración y espiración es un acto espontáneo, automático y rítmico, que se produce tanto en la vigilia como durante el sueño.

Chica en un jardín con flores

   
La inspiración y la espiración forzadas pueden controlarse voluntariamente, aumentando o disminuyendo su frecuencia y profundidad. Así, se puede cesar de respirar, pero sólo durante unos minutos; al contener la respiración, se incrementa la cantidad de CO2 en sangre, ya que no es eliminado por las espiraciones. Esto estimula el centro respiratorio, de manera que llega un momento en que la persona inicia de manera automática la inspiración.

El área motora (corteza cerebral) también puede enviar señales directamente a los músculos para realizar una inspiración o espiración forzada, así como inducir voluntariamente la tos. La inspiración forzada consiste en sincronizar la contracción del diafragma y la contracción de: a) los músculos inspiratorios intercostales externos, que producen una aproximación de las costillas entre sí, y b) los esternocleidomastoideos, que provocan un movimiento de las costillas hacia arriba. De esta manera, se expande la caja torácica, lo que permite ventilar una mayor superficie alveolar.

El área motora también puede inducir la espiración forzada mediante la contracción simultánea de los músculos intercostales, abdominales, serratos menores y triangular del esternón. El centro espiratorio se activa para provocar señales intensas a los músculos abdominales. Al contraerse los músculos de la pared abdominal, el diafragma se desplaza hacia arriba y los intercostales externos desplazan las costillas superiores hacia abajo, de manera que provoca una disminución del volumen torácico y favorece una mayor expulsión de aire.

La tos puede ser inducida de forma voluntaria. Consiste en efectuar una inspiración y una espiración, en la que se expulsa el aire rápidamente. Esta técnica favorece la movilización de las secreciones y partículas extrañas en las vías aéreas bajas.

También podemos inducir la respiración abdominal de forma voluntaria. Este tipo de inspiración consiste en contraer el diafragma y relajar la musculatura abdominal. De esta manera, se desplaza el contenido de la cavidad abdominal hacia abajo, y aumenta el espacio del tórax y los pulmones. La espiración se realiza con un movimiento opuesto, forzando la contracción abdominal. Este tipo de inspiración se aprecia por el movimiento del abdomen, acompasado con el ritmo de la respiración.

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Aspectos socioculturales
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Aunque la respiración no está, aparentemente, modulada por reglas sociales, el significado e importancia que cada persona da a la respiración responde a determinadas creencias, lo que puede explicar ciertos comportamientos.

 

Significado del respirar. Las civilizaciones precedentes a la nuestra, como la griega, consideraron el proceso de inspirar y espirar como una actividad purificadora. En las sociedades occidentales, la respiración es considerada como una mera acción que suministra oxígeno al organismo. Actualmente, se llevan a cabo algunas prácticas y técnicas respiratorias como herramientas terapéuticas que favorecen el autocontrol, el equilibrio emocional e incluso la meditación.

Tabaquismo. El tabaquismo es un hábito que condiciona la calidad del aire inhalado, tanto de los fumadores como de los llamados fumadores pasivos. El consumo de tabaco se explica desde distintos aspectos sociales, económicos, estéticos y sanitarios. El acto del fumar ha sufrido transformaciones simbólicas. En principio, fue asociado a los hombres con poder económico, de manera que se convirtió en un símbolo de clase. Después, el tabaco en forma de cigarrillos fue económicamente más accesible y se extendió su consumo entre los hombres. En España, antes de los años sesenta, había unos índices de tabaquismo relativamente altos, pero con un consumo medio bajo, que dependía del nivel económico del fumador. A partir de los sesenta, el consumo aumenta de forma clara y se extiende de manera general entre las mujeres; se asociaba a mujeres liberadas, modernas e incluso se aprovechaba para dar una imagen sensualidad. Hoy día, la estética del fumador está cambiando, el fumar se asocia a la adicción y se empieza a tachar a las personas fumadoras de ansiosas y con poco control sobre sí mismas. Se prevé que un futuro próximo el perfil del fumador se relacione con las clases sociales de bajo nivel económico y no con las clases medias o altas.

En estos momentos, la población española se sitúa estadísticamente como una de las grandes consumidoras de tabaco. Villalbí identifica condicionantes históricos de tipo político, económico y sanitario que nos han situado en este lugar. La dictadura franquista, a diferencia de otros sistemas políticos europeos, no estableció políticas reguladoras del tabaco. El gobierno no puso interés en las políticas reguladoras porque obtenía beneficios económicos de la empresa pública tabacalera. Por otro lado, la elevada prevalencia del tabaquismo entre los profesionales de la salud y la educación contribuyó a que no influyeran como buenos modelos. Los médicos fumadores no abordaban el tabaquismo de sus pacientes y los maestros no podían ejercer como modelo. En la actualidad, con la reciente ley antitabaco y la inversión en programas de educación para la salud, se pretende disminuir el número de fumadores.

Tabaquismo

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Condiciones ambientales
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El aire es uno de los elementos naturales que más se está degradando por la acción humana; ahora más que nunca el desarrollo industrial y el consumismo desenfrenado tienen consecuencias pésimas para el medio ambiente. La acción del hombre genera tantos contaminantes que ha llegado a poner en peligro la capacidad reguladora de la naturaleza y ha contribuido de manera significativa a la contaminación ambiental. Aunque no se conocen todos los contaminantes de la atmósfera y la forma en que actúan, se ha identificado un buen número de ellos y se conocen sus efectos sobre la salud. En un estudio europeo hecho en Austria, Francia y Suiza, se detectó que la polución del aire había provocado un aumento de la mortalidad del 6 %. La mayor parte de las muertes se atribuyen a las partículas y los gases emitidos por los vehículos de automoción. En España, aunque no hay estudios similares, los niveles de polución ambiental en las grandes ciudades son superiores a los niveles medios de París y Basilea, así que se pueden asumir las cifras anteriores para nuestra población.

 

En la atmósfera se pueden encontrar contaminantes, tanto en forma de partículas como en forma de gas, que pueden afectar los pulmones. Los contaminantes gaseosos pueden afectar la función de los pulmones por la inhibición del movimiento de los cilios epiteliales de la mucosa respiratoria.

Normalmente, se asocia la mala calidad del aire a los espacios exteriores; sin embargo, se debe tener en cuenta que el aire en los espacios interiores también puede comportar riesgos para la salud. Los estudios señalan que el aire en el interior de las viviendas o en los lugares de trabajo también puede estar enrarecido y puede conllevar consecuencias negativas a corto plazo por intoxicación. Se debe asegurar un buen funcionamiento de las chimeneas y las instalaciones, y la ventilación de las zonas donde se manipulen productos tóxicos, como pinturas, colorantes y limpiadores, para evitar intoxicaciones respiratorias e incluso, en algunos casos, la muerte por inhalación de gases tóxicos.

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Estructura y función del cuerpo humano
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Los sistemas de la estructura y función del cuerpo humano, más directamente relacionados con el desarrollo de esta actividad de la vida diaria son:

 

La persona, hombre o mujer, de cualquier edad o condición, es un ser multidimensional integrado, único y singular, de necesidades características, y capaz de: actuar deliberadamente para alcanzar las metas que se propone, asumir la responsabilidad de su propia vida y de su propio bienestar, y relacionarse consigo mismo y con su ambiente en la dirección que ha escogido. 

La idea de ser multidimensional integrado incluye las dimensiones biológica, psicológica, social y espiritual, todas las cuales experimentan procesos de desarrollo, y se influencian mutuamente. Cada una de las dimensiones en que se describe a la persona se encuentra en relación permanente y simultánea con las otras, formando un todo en el cual ninguna de las cuatro se puede reducir o subordinar a otra, ni puede ser contemplada de forma aislada. Por consiguiente, ante cualquier situación, la persona responde como un todo con una afectación variable de sus cuatro dimensiones. Cada dimensión comporta una serie de procesos, algunos de los cuales son automáticos o inconscientes y otros, por el contrario, son controlados o intencionados.

Teniendo siempre en mente este concepto de persona, y sólo con fines didácticos, pueden estudiarse aisladamente los procesos de la dimensión biofisiológica (estructura y función del cuerpo humano) implicados en el desarrollo de ésta actividad de la vida diaria.

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Relación con otras actividades de la vida diaria
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La inspiración y la espiración están condicionadas positiva o negativamente por otras actividades como beber, la actividad física y la aplicación de ciertas medidas preventivas. Por otro lado, las alteraciones anatómicas o disfunciones respiratorias también pueden condicionar otras actividades como eliminar. A continuación, se exponen algunas de estas situaciones: comer y beber, eliminar, moverse, evitar peligros y prevenir riesgos, trabajar y divertirse.

 

Comer y beber. Ingerir pocos líquidos, respirar en ambientes con poca humedad (en espacios ventilados por circuitos cerrados) o respirar continuamente por la boca puede provocar la sequedad de las mucosas respiratorias. En estas circunstancias, el paso del aire por las vías respiratorias puede facilitarse bebiendo agua y/o humedeciendo la boca. 

Eliminar. Las personas que tienen dificultad para cerrar la glotis, como aquéllas a las que se ha extirpado quirúrgicamente la laringe, o que no pueden contener la inspiración durante cierto tiempo, pueden presentar dificultades para realizar la maniobra de Valsalva, lo que conlleva dificultades al hacer fuerza para expulsar las heces duras.

Moverse. Los déficits funcionales respiratorios pueden afectar la actividad física y la tolerancia al esfuerzo, limitar las actividades que puede hacer una persona y provocar un aumento de la frecuencia y la profundidad respiratoria ante actividades que exigen mínimos esfuerzos. El sedentarismo no contribuye al mantenimiento de la capacidad pulmonar. No cambiar de posición y mantener una postura con el tronco flexionado provoca, a largo plazo, que la inspiración y la espiración sean más superficiales. La debilidad muscular o la parálisis dificultan la expulsión de secreciones respiratorias.

Evitar peligros y prevenir riesgos.
El estilo de vida, el tipo de trabajo y la zona de residencia condicionan la calidad del aire inspirado. El olfato es un sentido que nos permite evaluar el aire e identificar atmósferas de riesgo y gases tóxicos, siempre que el gas sea identificado como peligroso. Los olores son captados a través del encéfalo y el tálamo, y el aprendizaje permite integrarlos y almacenarlos en la memoria para que puedan interpretarse posteriormente. Si son identificados como desagradables, se producen inspiraciones menos frecuentes y superficiales; por el contrario, hay olores que evocan recuerdos y sensaciones agradables que provocan inspiraciones profundas y prolongadas.

Hay personas que hacen meditación con ejercicios respiratorios para llenarse de energía vital o limpiar la mente y el cuerpo; de esta manera, sienten que controlan mejor su vida.

Trabajar y divertirse.
Trabajar al aire libre o en espacios cerrados, en una gran urbe o en el ámbito rural, conlleva diferencias cualitativas en el tipo de aire inspirado. Determinados trabajos se asocian a ciertas enfermedades profesionales, ya que la persona está expuesta a la inhalación de determinados tóxicos que a largo plazo provocan estas enfermedades. Si no se aplican medidas preventivas, se pueden contraer determinadas enfermedades y existe el riesgo de muerte inminente por inhalación de tóxicos.

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En función del grupo de edad y etapa de desarrollo
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1. Neonato, 2. Preescolar, 3. Escolar, 4. Adolescentes, 5. Adulto joven, 6. Adulto mayor.

 

1. Neonato - lactante (del nacimiento a los 18 meses)

El bebé realiza los movimientos respiratorios utilizando principalmente los músculos abdominales, su frecuencia respiratoria y cardiaca son altas en comparación con el adulto. En los primeros meses, cualquier proceso inflamatorio de la mucosa respiratoria de vías altas y bajas puede comprometer la ventilación pulmonar del niño. Hasta los seis meses, el niño respira sólo por la nariz, en el caso de tenerla taponada, puede tener dificultades para ingerir alimentos, ya que no puede succionar y respirar a la vez. Es recomendable mantenerlo en espacios ventilados, con la temperatura ambiental y humedad adecuadas, y alejado de espacios con humos. Por otro lado, es necesario que el niño esté bajo la atención de profesionales cuando tenga tos o problemas respiratorios. 

 

2. Preescolares (de 19 meses a 5 años)

El crecimiento del niño va acompañado de la maduración de los diferentes sistemas fisiológicos, entre ellos, el respiratorio. Como consecuencia, descienden progresivamente las frecuencias respiratoria y cardiaca en reposo, y se acercan a los valores del adulto. El niño de dos años tiene capacidad para contener la respiración, toser voluntariamente y sonarse. También es capaz de realizar inspiraciones y espiraciones forzadas y controladas. Las recomendaciones para los niños de esta edad son las mismas que para los más pequeños. Además es conveniente la actividad física para favorecer el desarrollo de la capacidad pulmonar y la resistencia física al esfuerzo.

 

3. Escolares (de 6 a 12 años)

A partir de los seis años, se produce un incremento significativo del diámetro de los bronquios y un aumento de la capacidad de distensión pulmonar, lo que hace que los niños de este grupo con cuadros de asma tengan menos comprometida la función respiratoria.

Infancia

 

4. Adolescentes (de 12 a 18 años)

En la adolescencia aumenta la capacidad pulmonar a medida que lo hace el tamaño de la cavidad torácica. Algunos autores señalan que el desarrollo cardiopulmonar es más lento que el desarrollo del resto del organismo; por tanto, los adolescentes tienen una menor capacidad respiratoria para el esfuerzo y una tendencia al cansancio.

Durante este periodo, acostumbra a iniciarse el hábito de fumar tabaco y otras drogas. Según el Plan nacional sobre drogas, la edad media de inicio de consumo de tabaco se sitúa en los 13,2 años. El 30,5% de los escolares de 14-18 años han fumado en el último mes y el 5% se definen como exfumadores. Las chicas tienen un hábito de consumo mayor que los chicos, un 35,8% frente al 25,2% de los chicos. Los jóvenes de 14 a 18 años acostumbran a fumar unos siete cigarrillos diarios (el 47,5% consume de 1 a 5 cigarrillos al día). Ante este hecho, es importante el compromiso de educadores y medios de comunicación en la puesta en marcha de campañas destinadas a reducir el tabaquismo en este grupo de edad. 

Adolescencia 

 

5. Adultos jóvenes y adultos maduros (de 19 a 25 años y de 26 a 65 años)

En los jóvenes, la capacidad vital es máxima. En edades como la del adulto maduro, la capacidad vital, que tiende a disminuir, puede mantenerse con el ejercicio físico. Por esta razón, se recomienda el ejercicio físico tanto al joven como al adulto.

Adultez

 Chica en un paisaje con flores y mariposas

6. Adulto mayor, adulto mayor medio y adulto mayor avanzado (de 66 a 74 años, de 75 a 84 años y de 85 en adelante)

Por encima de los 40 años ya se comienzan a apreciar cambios en la función respiratoria. A partir de esa edad se produce un estrechamiento del diámetro interno de los bronquios; esto condiciona la resistencia al flujo del aire. Estos cambios consisten en una pérdida de elasticidad de los pulmones, lo que conlleva una mayor dificultad para la difusión de los gases y una disminución de los flujos espiratorios. Además también se producen cambios degenerativos en la caja torácica y en los músculos respiratorios. También existe una menor contribución de los movimientos de la caja torácica en la respiración, por lo que la respiración se realiza, generalmente, con el diafragma; este músculo también pierde fuerza, de manera que el anciano está más predispuesto a la fatiga respiratoria. Los músculos intercostales laterales internos , que son importantes en actividades no ventilatorias como la tos y el estornudo, sufren una atrofia que se manifiesta a partir de los 50 años. También hay que tener en cuenta que con la edad aparecen las enfermedades respiratorias asociadas al tabaco y a la contaminación. Además, el anciano tiene una menor reserva respiratoria y una menor respuesta a cambios de la concentración de oxígeno en sangre.

Vejez

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Factores que influyen en el desarrollo de la actividad
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Las acciones que influyen en la respiración están condicionadas no sólo por los factores ambientales que se han descrito anteriormente, sino por otros biológicos como la edad y el sexo. Éstos, a su vez, están asociados a determinados comportamientos aprendidos en las diferentes etapas de la vida, que condicionan el acto de respirar y mantienen el sistema respiratorio en buenas condiciones.

  1. En función del sexo
  2. En función de la patología
  3. Relacionadas con el tratamiento

 

1. En función del sexo

Se han descrito diferencias relativas al tamaño de los pulmones según las diversas etapas de la vida. Estas diferencias son visibles ya desde estadios fetales. El sexo femenino presenta unos flujos aéreos más elevados incluso en la vida adulta, aunque el tamaño medio de los pulmones es inferior en las mujeres, lo que sugiere que, en relación al tamaño pulmonar, la vía aérea femenina es mayor que la masculina. En cuanto a la reactividad de las vías aéreas ante procesos alérgicos, en la infancia y adolescencia, las mujeres tienen menos problemas que los hombres. Sin embargo, en las edades reproductivas, las mujeres tienen mayor prevalencia de procesos alérgicos que los hombres de su misma edad. Después de la menopausia, las mujeres vuelven al patrón de la infancia, es decir, presentan menos problemas alérgicos que los hombres.

Los factores socioculturales juegan un papel importante en las diferencias de género, es decir, las construidas socialmente y que no pueden explicarse por la diversidad sexual. Estas diferencias pueden manifestarse a la hora de percibir, comunicar e interpretar síntomas respiratorios, tales como la dificultad respiratoria, la tos, la producción de esputos y las alteraciones respiratorias del sueño como roncar. Los hombres admiten más fácilmente que producen esputos o que roncan, pero les cuesta más reconocer síntomas respiratorios como la dificultad respiratoria o la fatiga, que son más comúnmente manifestados por las mujeres. Estas conclusiones han sido constatadas con estudios en los que se han utilizado pruebas de función respiratoria fiables y se han tenido en cuenta otros factores como el consumo de tabaco, la exposición a tóxicos en el trabajo, el nivel educativo y la obesidad.

Las diferencias de género también quedan plasmadas en el hábito del tabaquismo. Según la Encuesta Nacional de Salud de España 2001, el porcentaje de hombres fumadores es del 42,1% y el de mujeres, del 27,2%. Al analizar la evolución del tabaquismo en España de 1987 a 2001, se puede observar que el consumo de tabaco en los hombres ha descendido sensiblemente (del 55% al 42,1%), en contraposición al aumento que ha experimentado el consumo en las mujeres (del 23% al 27,2%). Este aumento de mujeres fumadoras tendrá repercusiones sanitarias a medio y largo plazo en la mortalidad por cáncer y en las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Observando la tendencia durante este periodo en cada uno de los dos sexos, se comprueba que, en los hombres, el consumo de tabaco ha disminuido en todos los grupos de edad, mientras que, en las mujeres, se ha producido el fenómeno contrario, salvo en el grupo de 16 a 24 años.

Por grupos de edad, el porcentaje de población fumadora más alto se observa en el de 25 a 44 años (48,2%), seguido por el de 16 a 24 años (41,7%), tanto en hombres como en mujeres.


Mujeres en edad fértil

Parece que, en las mujeres en edad fértil, los cambios hormonales derivados del ciclo menstrual se asocian a cierta sensibilidad de las vías respiratorias. En el ciclo premenstrual hay una mayor sensibilidad a irritantes químicos y cierta disminución de los parámetros de la espirometría (prueba que consiste en respirar por una boquilla que está conectada a un instrumento llamado espirómetro, el cual registra la cantidad y el ritmo de aire inspirado y espirado durante un tiempo específico), especialmente durante el ejercicio físico.

Mujeres embarazadas

Durante los últimos meses de gestación, el diafragma es desplazado hacia arriba, de modo que disminuye la capacidad de expansión del tórax. Por otra parte, durante el embarazo, hay cierta interacción con las hormonas del feto, cuya reactividad bronquial es menor si se trata de un varón. 

Embarazo

Mujeres posmenopáusicas

Después de la menopausia, el nivel de reactividad bronquial disminuye, pero puede aumentar si se utiliza terapia hormonal sustitutiva.

Menopausia

 

2. En función de la patología

Existen diferentes patologías que pueden afectar la función del sistema respiratorio y hacer que la persona manifieste dificultad para respirar, hasta sentir, en ocasiones, una amenaza para su vida. Entre estas patologías, podemos distinguir las que afectan la ventilación pulmonar, las que producen trastornos de la difusión y de la circulación pulmonar y las que afectan el transporte de los gases a través del torrente sanguíneo. 

  1. Afectación de la ventilación pulmonar. La ventilación pulmonar puede estar alterada por la obstrucción del paso del aire por el árbol bronquial. Las patologías más frecuentes que producen obstrucción son el asma y la enfermedad obstructiva crónica (bronquitis crónica), también denominada enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o, más recientemente, obstrucción crónica al flujo aéreo (OCFA). Otras patologías menos frecuentes son las bronquiectasias, la fibrosis quística y la bronquiolitis. En todos estos casos se aprecia un aumento de la frecuencia respiratoria y una fase de espiración prolongada, a causa de la obstrucción. La persona que padece estas patologías se queja de dificultad para respirar o de falta de aire. Otros signos son la respiración con silbidos audibles, el aumento de volumen del tórax por atrapamiento aéreo y el tiraje, que consiste en el hundimiento de los espacios intercostales durante la inspiración, causado por un aumento de la presión negativa pulmonar en casos de obstrucción de la vía aérea.

    La ventilación también puede alterarse por una restricción o dificultad en la movilidad pulmonar, que puede ser causada por enfermedades del tejido pulmonar como la sarcoidosis, la tuberculosis, la fibrosis pulmonar (en ocasiones producida por medicamentos o radiación) y la neumoconiosis.

    Otras veces, la restricción puede estar motivada por alteraciones neuromusculares, como distrofias musculares, síndrome de Guillain-Barré, lesiones de la médula cervical o por alteraciones de la estructura osteoarticular de la caja torácica, como la cifoescoliosis severa, la obesidad o la espondilitis anquilopoyética. En algunos casos, se puede observar un aumento de la frecuencia respiratoria, con respiraciones superficiales.

    En casos de lesiones neuromusculares, se aprecia una escasa movilidad de la caja torácica. La ventilación también puede verse comprometida de forma aguda por traumatismos torácicos con fracturas costales o después de la cirugía abdominal, al resultar dolorosa la inspiración.
  2. Trastornos en la difusión de gases. La membrana que separa el aire alveolar de los capilares pulmonares es extremadamente delgada y permeable, de modo que permite una rápida difusión de los gases; cualquier disminución de la permeabilidad va a alterar su difusión y, por tanto, la función respiratoria. Una de las condiciones clínicas más frecuentes en la que se altera el intercambio de gases es el edema pulmonar, que se caracteriza por la presencia de agua en la membrana alvéolo-capilar o en el interior del alvéolo, lo que dificulta la difusión de gases. El edema pulmonar puede ser consecuencia de enfermedades cardíacas u otras patologías que producen el paso de líquido al alvéolo por lesión en los capilares (distrés respiratorio). En estos casos, la disnea es el resultado predominante.

    Las hemorragias pulmonares, causadas por la presencia de sangre en el interior de los alvéolos, también dificultan el intercambio gaseoso. En estas circunstancias, predomina la expectoración con sangre (hemoptisis). Las enfermedades, previamente citadas, que producen fibrosis pulmonar también afectan la difusión de los gases, ya que las fibras de colágeno se interponen en la membrana alvéolo-capilar. El enfisema, caracterizado por la destrucción de gran parte de las paredes alveolares y un aumento importante del diámetro antero-posterior del tórax, es otra causa de alteración del intercambio de gases.
  3. Alteraciones de la circulación pulmonar. La circulación pulmonar puede verse comprometida en numerosas enfermedades cardíacas, como las malformaciones congénitas, por circunstancias que produzcan un aumento de la presión en la aurícula izquierda, como la estenosis mitral, y por enfermedades que impliquen directamente los vasos pulmonares, como el embolismo pulmonar o la hipertensión pulmonar.
  4. La oxigenación de los tejidos se puede ver comprometida por un aporte insuficiente de sangre, derivado de los trastornos del sistema circulatorio. Es decir, muchas enfermedades cardíacas o situaciones de shock (insuficiente perfusión sanguínea de los tejidos) pueden inducir un déficit de oxigenación tisular que puede manifestarse en forma de disnea y/o cianosis.
  5. Los cambios en la tensión arterial estimulan los receptores de la presión (baroceptores), y éstos, a su vez, estimulan el centro respiratorio. El descenso brusco de la tensión arterial estimula el reflejo y produce un aumento de la frecuencia y la profundidad. La estimulación dolorosa continuada y de cierta intensidad produce respiraciones más rápidas y profundas; cuando la estimulación dolorosa es repentina, puede producir apnea refleja. En estados febriles, la persona manifiesta un aumento de la frecuencia respiratoria y cardiaca.

 

3. Relacionadas con el tratamiento

Los tratamientos farmacológicos pueden afectar tanto al centro respiratorio, estimulándolo o deprimiéndolo, como a la reacción del árbol bronquial, produciendo constricción o dilatación, presencia o ausencia de tos.

Los fármacos que más alteran el control de la respiración son los anestésicos inhalados, los opiáceos y los tranquilizantes menores. Los anestésicos inhalados, como el halotano, el éter y el óxido nitroso, causan depresión respiratoria, lo que produce una disminución de la ventilación alveolar en reposo y una disminución en la respuesta del centro respiratorio a los cambios de concentración de oxígeno y anhídrido carbónico en la sangre. Los opiáceos, como la morfina, la meperidina, el fentanilo y la metadona, producen típicamente un ligero aumento en la presión parcial de anhídrido carbónico (CO2) que, en sujetos normales, se aprecia por una disminución en la frecuencia respiratoria y respiraciones más superficiales. Los barbitúricos tienen efectos similares, pero su uso ha decaído durante los últimos años. Sin embargo, las benzodiazepinas (diazepam, lorazepam, midazolam, etc.), que se usan cada vez más, tienen propiedades depresoras sobre el centro respiratorio, incluso cuando se administran por vía oral a dosis estándares. En personas sanas, los efectos son mínimos y no se aprecian cambios en los parámetros de función respiratoria, salvo que se administren junto con otras sustancias depresoras como el alcohol. En personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), pueden inducir una hipoventilación notable. Cuando estos fármacos se administran por vía intravenosa, producen una disminución significativa de los parámetros de ventilación alveolar. El alcohol no produce descensos importantes en la presión parcial de anhídrido carbónico (CO2), salvo que el grado de intoxicación sea muy alto.

Por el contrario, hay otros fármacos que estimulan la respiración y aumentan la frecuencia y la profundidad respiratorias, como el doxapram, la teofilina y la progesterona, que activan directamente el centro respiratorio.

Otros fármacos, como los betabloqueantes, pueden ocasionar obstrucción bronquial en personas predispuestas, como las que sufren patología bronquial, como EPOC o asma. Los inhibidores del enzima de conversión (un grupo de medicamentos utilizados para el tratamiento de la hipertensión) pueden inducir una tos seca y persistente, que desaparece al suspender el fármaco y que no se asocia con ninguna patología respiratoria previa. En este grupo están el captopril, el enalapril, el ramipril y el quinapril, entre otros.

 

Medicamentos

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Atragantamiento y obstrucción de la vía aérea
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El atragantamiento suele presentarse de forma repentina e inesperada. Los niños pequeños (lactantes) son el grupo de población que es más probable que se atragante, puesto que todavía no mastican correctamente y pueden tragarse trozos de comida grandes. Además, se ponen objetos pequeños en la boca que pueden obstruir las vías respiratorias. También debe tenerse en cuenta que los reflejos y los mecanismos de defensa de los bebés todavía son inmaduros. Todo ello, los hace especialmente vulnerables a sufrir una situación de atragantamiento. 

En cuanto a las persones adultas, habitualmente se atragantan con la comida, por eso es importante masticar bien los alimentos.

1. Descripción; 2. Actuación (en niños de más de un año o personas adultas y en lactantes (menores de un año)

 

1. Descripción

El atragantamiento es la obstrucción total o parcial de la vía por donde pasa el aire (tracto respiratorio) a causa de algún objeto o alimento que la obstaculiza. 

 

2. Actuación

Recomendaciones básicas para evitar el atragantamiento en niños:

 
  • Se recomienda que haya siempre un adulto que vigile al niño mientras come.
  • Hay que cortar los alimentos sólidos en trozos muy pequeños y masticarlos bien.
  • Los juguetes del niño deben ser adecuados a su edad.
  • No hay que dar frutos secos ni alimentos con hueso a los niños de menos de 5 años.
  • En caso de atragantamiento, debe mantenerse la calma.
 

Ante una situación de atragantamiento o de obstrucción de la vía aérea hay que tener en cuenta si la persona afectada es un niño mayor de un año o una persona adulta, o si es un lactante (menor de un año).

 

2.1 Actuación en niños de más de un año o en personas adultas

 

Normalmente, el atragantamiento se presenta con dos situaciones:

 

A) El atragantamiento no es total, y la persona todavía puede hablar y, por tanto, respirar.

  • ¿Qué debe hacerse ante esta situación?
    • Hay que animar la persona a toser para que con la tos expulse lo que le atraganta.
  • ¿Qué NO debe hacerse ante esta situación?
    • No deben darse golpes en la espalda ya que el objeto puede moverse y la situación de atragantamiento puede empeorar.
    • No debe introducirse nada en la boca ni intentar sacar a ciegas el objeto o la comida que causa el atragantamiento.

 

B) El atragantamiento es total, por tanto la persona no puede hablar ni respirar, muestra signos claros de ahogo (por ejemplo, se pone la mano en el cuello) y se observa la ausencia de movimientos de ascenso o descenso del tórax en cada intento de ventilación (respiración).  

Persona atragantándose con las manos en el cuello
Fuente: Latorre Molina, Ricard. Obstrucció de la Via Aèria i Ennuegament. Grup Suport Vital

  • ¿Qué debe hacerse ante esta situación?

    Hay que inspeccionar visualmente la boca y sacar cualquier cuerpo extraño visible.
    • Si la persona está consciente:
      1. Deben darse 5 golpes secos seguidos con la palma de la mano en la espalda, entre los omoplatos. 

        Persona dando golpes en la espalda a una persona con síntomas de atragantamiento 

        Fuente: ERC (uso autorizado por CCR) 

        Si esta maniobra no resuelve la situación, deben seguirse las indicaciones del punto 2.
      2.  Maniobra de Heimlich. Consiste en realizar 5 compresiones abdominales: hay que abrazar la persona desde atrás, poner los dos puños debajo del esternón y empujarlos con fuerza hacia adentro y hacia arriba.
         Persona cogiendo al atragantado por detrás y apretándo debajo del esternón Expulsión de la comida   

        Font: Anna Bru 

        En mujeres embarazadas y personas muy gruesas, la maniobra se puede hacer comprimiendo el tórax por encima del apéndice xifoideo, a nivel del tercio inferior del esternón. Si la persona que debe realizar la maniobra no tiene fuerza suficiente para hacerla de pie, puede sentar la persona afectada en una silla o tumbarla en el suelo boca arriba y hacer las compresiones.

        Si la obstrucción no se ha resuelto, deben alternarse cinco golpes en la espalda con cinco compresiones abdominales. 
 
 
    • Si la persona está inconsciente:
      • Hay que llamar al 112 (teléfono de emergencias).
      • Si se tienen conocimientos de reanimación cardiopulmonar (RCP), se recomienda iniciar las maniobras de reanimación.

Ver: Las recomendaciones del Consejo Catalán de Resucitación o las de OVACE para adultos (cat)

 

2.2 Actuación en lactantes (niños de menos de un año)

 

Se pueden dar las mismas situaciones que en el adulto y en niños de más de un año, pero las maniobras que se usan son diferentes.

 

A) El atragantamiento no es total, por tanto, el lactante respira y tose.

  • ¿Qué debe hacerse ante esta situación?
    • Hay que animar el lactante a toser para que con la tos expulse lo que le atraganta.
  • ¿Qué NO debe hacerse ante esta situación?
    • No deben darse golpes en la espalda ya que el objeto puede moverse y puede empeorar la situación de atragantamiento.
    • No debe ponerse nada en la boca ni intentar sacar nada a ciegas, pero sí que hay que abrir la boca y con el dedo intentar sacar cualquier objeto visible.

 

B) El atragantamiento es total, o la tos no ha sido efectiva, y el lactante no puede respirar y muestra signos claros de ahogo (la piel se pone de un tono azulado).

  • ¿Qué debe hacerse ante esta situación?Debe hacerse una inspección visual de la boca y sacar cualquier cuerpo extraño visible.
  • Si está el lactante está consciente
    1. Deben darse 5 golpes en la espalda. Los golpes dorsales se dan entre las escápulas, con el talón de la mano, mientras se sujeta al niño boca abajo (posición de decúbito prono), con la cabeza más abajo que el tronco, sobre el antebrazo de la persona que realiza la reanimación. Si esta maniobra no resuelve la obstrucción, deben seguirse los pasos del punto 2. 

      Persona sentada con un bebé boca abajo con la cabeza más abajo que el tronco 

      Fuente: Anna Bru 
    2. Deben hacerse 5 compresiones torácicas. Hay que colocar el niño en decúbito supino, con la cabeza más abajo que el tronco, sobre el antebrazo de la persona que realiza la reanimación, y se presiona con los dedos en posición vertical sobre el esternón, en el centro del pecho y un poco más abajo de una línea imaginaria trazada entre los dos pezones.
       Persona sentada con el bebé boca arriba con la cabeza más abajo que el tronco 

      Fuente: Anna Bru 

      Si la obstrucción no se ha resuelto, deben alternarse cinco golpes en la espalda con cinco compresiones torácicas.
 
  • Si el lactante está inconsciente:
    • Hay que llamar al 112 (teléfono de emergencias).
    • Si se tienen conocimientos de reanimación cardiopulmonar (RCP), debe abrirse la vía aérea, realizar cinco ventilaciones de rescate y empezar las maniobras de reanimación.

Ver el documento: Tratamiento de la obstrucción de la via aerea pediátrica para cuerpos estraños (OVACE) (cat)

 

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El paro cardiorrespiratorio (PCR)
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  1. Descripción
  2. La cadena de supervivencia
    2.1 Reconocimiento precoz y demanda de ayuda para prevenir el paro cardíaco
    2.2 RCP precoz para ganar tiempo
  3. Actuación, la reanimación cardiopulmonar
    3.1 Acercarse de forma segura
    3.2 Comprobar la respuesta
    3.3 Abrimos la vía aérea
    3.4 Comprobamos si respira
    3.5 Llamamos al teléfono de emergencias 112
    3.6 Si no tenemos un DEA al alcance, empezaremos las maniobras de RCP
  4. Finalización de las maniobras

 

1. Descripción

El paro cardiorrespiratorio (PCR) es una situación que se produce con la interrupción brusca, inesperada y potencialmente reversible de la actividad mecánica del corazón y la respiración espontánea.

A consecuencia de ello se produce un cese brusco del transporte de oxígeno a la periferia y a los órganos vitales.

En Europa cada año mueren alrededor de 364.000 personas por un ataque de corazón. Muerte que a menudo se podría evitar si se hubiera realizado la reanimación cardiopulmonar (RCP) en el momento en el que se inicia el problema.

Se estima que el 70% de los PCR que ocurren fuera del ámbito hospitalario suceden en el domicilio y que, de todos ellos, un 60% son presenciados por testigos (familiares, amigos,...)

Por lo tanto, es de vital importancia el reconocimiento de esta situación y el inicio inmediato de las maniobras de reanimación cardiopulmonar, dado que por cada minuto que se pierde, disminuyen en aproximadamente un 10% las posibilidades de recuperación de la persona.

 

2. La cadena de supervivencia

Llegar a salvar una vida supone seguir una secuencia de pasos. Pasos conocidos como las anillas que forman la “cadena de la supervivencia” y que son de vital importancia.

Pasos que forman la cadena de supervivencia

Fuente: European Resuscitation Council (ERC)

 

2.1. Reconocimiento precoz y demanda de ayuda para prevenir el paro cardíaco

Cuando una persona presente un dolor muy intenso en medio del pecho y que no desaparece después de 5 minutos de reposo, se tiene que sospechar de un ataque al corazón. El dolor puede quedar localizado en el pecho, pero se puede extender por el brazo, la mandíbula o el cuello.

Ante tal sospecha, se deberá llamar inmediatamente al teléfono de emergencias para comentar la situación. El teléfono único de emergencias en los países de la Comunidad Europea es el 112.

 

2.2. RCP precoz para ganar tiempo

Una vez se ha reconocido el paro cardíaco, tendremos que empezar las compresiones torácicas para aumentar las posibilidades de supervivencia de la víctima.

Idealmente deberíamos dar respiraciones de apoyo para completar las maniobras de reanimación cardiopulmonar, a pesar de que, si desconocemos la técnica y eso nos puede hacer perder tiempo, deberíamos realizar sólo las compresiones torácicas.

 

3. Actuación, la reanimación cardiopulmonar

Cuando ante nosotros tenemos una persona que posiblemente ha sufrido un paro cardiorrespiratorio, procederemos a realizar la reanimación cardiopulmonar (RCP).
Para reconocer la situación y obrar de la forma más adecuada, seguiremos una secuencia ordenada que nos facilitará el trabajo.

 

3.1. Acercarse de forma segura

Nos acercaremos a la víctima con precaución, asegurándonos que no hay ningún peligro ni para nosotros mismos ni para la víctima ni para nadie que esté cerca.

 

3.2. Comprobar la respuesta

Sacudiremos con cuidado, llamaremos y estimularemos la víctima preguntándole en voz alta: “¿Se encuentra bien?”

Si la persona no nos contesta o no reacciona ante nuestros estímulos consideraremos que está inconsciente.

Persona comprobando si la persona inconsciente responde

 

3.3. Abrimos la vía aérea

Uno de los problemas de las víctimas inconscientes y que se encuentra barriga en alto es que la propia lengua puede bloquear la vía aérea, situación que podríamos solucionar fácilmente echando la cabeza atrás y levantando el mentón. Con esta técnica evitaremos que la caída de la lengua obstruya la entrada del aire en los pulmones. Para llevarla a cabo:

  • Pondremos a la víctima barriga arriba sobre una superficie lo más dura posible
  • Colocaremos una mano sobre la frente y dos dedos sobre el mentón a la vez que hacemos bascular la cabeza suavemente hacia atrás
  • Con esta sencilla técnica, denominada maniobra frente-mentón, abriremos la vía aérea, lo que permite que el aire pase a los pulmones

Persona abriendo via aérea  

 

3.4. Comprobamos si respira

A la vez que mantenemos la vía aérea abierta, comprobaremos si respira con normalidad. Para ello nos acercaremos a la víctima y:

  • Miraremos si se levanta el tórax
  • Escucharemos si hay algún ruido respiratorio
  • Sentiremos el aliento de la respiración en la mejilla

Persona comprobando si la persona inconsciente respira 

 

3.5. Llamamos al teléfono de emergencias 112

Si la víctima no responde y no respira con normalidad, entonces:

  • Si estamos solos:
    • Llamaremos al 112 para pedir una ambulancia
    • Si conocemos la existencia de un DEA (Desfibrilador Externo Automático) muy cercano, iremos a buscarlo
  • Si estamos acompañados:
    • Le pediremos a la otra persona que llame al 112
    • A continuación y si conocemos la existencia de un DEA muy cercano, le enviaremos a buscarlo

La persona que realice la llamada al 112 tendrá que dar todos los datos solicitados y esperar la confirmación de la operadora antes de colgar el teléfono.

Llamada 112

 

3.6. Si no tenemos un DEA al alcance, empezaremos las maniobras de RCP

Compresiones torácicas

    • Colocaremos la víctima barriga arriba, si no lo hemos hecho ya (sobre una superficie dura), y nos pondremos a su lado a la altura del tórax.
    • Colocaremos el talón de una mano sobre el centro del pecho
    • Colocaremos el talón de la otra mano sobre ésta y entrecruzaremos los dedos
    • Con los brazos totalmente estirados y lo más perpendicular posible sobre la víctima, empezaremos las compresiones torácicas
    • Deprimiremos el tórax unos 5-6 cm
    • A un ritmo de 100-120 por minuto
    • Continuaremos con las compresiones hasta que llegue la ambulancia, estemos exhaustos o la persona dé señales de vida
      Maniobra RCP - compresión torácica

 

Respiraciones de apoyo

    • Si conocemos la técnica de ventilación boca-boca, podemos realizar dos respiraciones de apoyo cada 30 compresiones
    • Para ello mantendremos la vía aérea abierta con la maniobra frente-mentón
    • Taparemos la nariz con dos dedos de la mano a la vez que colocaremos nuestros labios sobre los de la víctima y realizaremos insuflaciones de aproximadamente un segundo dejando que salga el aire después de cada una durante otro segundo
    • Con cada insuflación comprobaremos si se levanta el pecho de la persona
      Maniobra RCP

 

RCP con 2 reanimadores

En caso de que haya dos personas para realizar las técnicas de RCP, actuaremos de la siguiente forma:

    • El primero reanimador realizará las compresiones torácicas
    • El segundo reanimador realizará las ventilaciones (si se decide realizar ventilaciones de apoyo)

Para ello se coordinarán y cada 30 compresiones, el primer reanimador dejará de hacer compresiones sólo el tiempo que el segundo reanimador proporciona las dos ventilaciones.
Dado que la realización de la RCP puede llegar a ser agotadora, se recomienda que cada 2 minutos (unos 5 ciclos de 30:2) se realice un cambio en las funciones de los reanimadores. Por lo tanto, la persona que realizara la ventilación boca-boca pasaría a hacer las compresiones torácicas, mientras que la persona que hiciera las compresiones pasaría a realizar las ventilaciones.

 

4. Finalización de las maniobras

Daremos por finalizadas las maniobras de reanimación cardiopulmonar:

  • Cuando la persona dé señales de vida (abra los ojos, se mueva, respire…)
  • Cuando estemos (nosotros como reanimadores) agotados
  • Cuando llegue el equipo médico que se hará cargo de la persona que estamos reanimando

 

Pasos RCP

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Última modificación: 01/12/17 10:01h